Mexicana violada más de 43 mil veces cuenta su historia


karla-jacintoDurante cuatro años tuvo que dar servicios sexuales a unos 30 hombres por día a quienes no importaba que ella fuera menor de edad. Ahora a sus 23 años ha contado su historia al papa Francisco y ante el Congreso de Estados Unidos.

Cuando tenía 12 años y problemas familiares, Karla conoció a un hombre de 22 quien la engañó con atenciones y lujos. La llevó a vivir con él a Tenancingo, Tlaxcala, un lugar que las autoridades tanto de México como de Estados Unidos reconocen como cuna del tráfico de personas.

Susan Coppedge, Embajadora Especial para el Combate de Tráfico Humano del Departamento de Estado de Estados Unidos declaró “Eso es lo que hace el pueblo. Esa es su industria“, Tiene unos 13 mil habitantes y está rodeado de comunidades más pequeñas a donde acuden los traficantes “Ellas creen que tienen un gran futuro con esta persona. Ellas creen que las aman y es la misma historia de reclutamiento todas las veces”.

De uno de esos pueblos salió Karla, “Vengo de una familia disfuncional. Fui abusada sexualmente y maltratada desde la edad de 5 años por un pariente,” sentía que su madre la rechazaba.

El traficante que la enganchó la encontró en una estación del metro de la ciudad de México, le mando un dulce y le pidió su teléfono. La cortejó unas semanas hasta que ganó su confianza. Fingió que la entendía porque supuestamente también fue abusado.

Un día la invitó a Puebla y pasó por ella en un carro Firebird Trans Am de color rojo “Cuando vi el auto no lo podía creer. Estaba muy impresionada por tan grandioso auto. Fue emocionante para mí. Él me pidió que me subiera al auto para ir a lugares”, dijo.

“Me fui con él. Viví con él por tres meses y durante ese tiempo me trató muy bien. Él me amaba, me compraba ropa, me daba atención, me traía zapatos, flores, chocolates, todo era hermoso”, dijo Karla.

Pero después hubo señales de alerta pues los primos de su pareja llegaban constantemente con diferentes muchachas. Finalmente él le contó que eran proxenetas y destapó sus intenciones con ella.

“Unos días después me empezó a decir todo lo que tenía que hacer; las posiciones, qué tanto necesitaba cambiar, las cosas que tenía que hacer con los clientes y por cuánto tiempo, cómo tenía que tratarlos y cómo tenía que hablarles para que me dieran más dinero”, dijo Karla.

La llevaron a Guadalajara donde empezó su pesadilla “Empecé a las 10 de la mañana y terminé a la medianoche. Estuvimos en Guadalajara durante una semana. Hagan cuentas. Veinte por día, durante una semana. Algunos hombres solían reírse de mí porque yo lloraba. Tenía que cerrar mis ojos para no ver qué me estaban haciendo, así no sentiría nada”, dijo Karla.

Después visitaron otras ciudades, prostíbulos, moteles y la cuota subió a 30 hombres por día, siete días a la semana. Cuando algo no salía bien su traficante la golpeaba y la acusaba de ser una zorra.

Un día la policía llegó a uno de los hoteles y corrió a los clientes pero en vez de rescatarlas unos 30 agentes se llevaron a las jóvenes a diferentes habitaciones y las obligaron a adoptar posiciones comprometedoras para grabar videos que supuestamente mandarían a su familia si no cooperaban con ellos.

“Pensé que eran asquerosos. Ellos sabían que éramos menores de edad. Ni siquiera estábamos desarrolladas. Teníamos caras tristes. Algunas niñas apenas tenían 10 años de edad. Había chicas que estaban llorando. Les dijeron a los agentes que eran menores de edad y nadie les prestó atención”, dice Karla. Ella tenía 13 años en ese entonces.

Luego se vino otro problema, Karla ya tenía 15 años, estaba embarazada de su proxeneta y dio a luz a una bebé a quien le quitaron cuando apenas tenía un mes y la usaban para presionarla y amenazarla.

Finalmente en el 2006 fue rescatada durante un operativo contra el tráfico de personas en la ciudad de México. Tenía 16 años y había pasado cuatro como víctima de trata. Hace cuentas y calcula que fue violada unas 43 mil 200 veces.

Ahora comparte su historia con organismos internacionales para tratar de evitar que otras niñas pasen por lo que le ocurrió a ella.

Su historia respaldó la creación de la llamada  Ley de Megan que obliga a las autoridades estadounidenses a compartir información de estadounidenses que son depredadores sexuales de menores, cuando estos convictos intentan viajar al extranjero.

“Estas menores están siendo secuestradas, atraídas y apartadas de sus familias. No solo me escuchen a mí. Necesitan aprender de lo que me ocurrió a mí y quitarse la venda de los ojos”, dice Karla.

Con información de CNN

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: