LAWRENCE- EL COLMO DE LA INTOLERANCIA DEL ALCALDE RIVERA EN LAWRENCE. NO SE LE ESCAPA NI LA MADRE NATURALEZA


image

Un camión del City Hall de Lawrence se aleja de la escena del crimen cargando los restos triturados de otra víctima de la venganza política de la Administración del alcalde rivera.

Por: Jose Alfonso Garcia

LAWRENCE:

Un camión con el emblem de la Ciudad de Lawrence se alejaba lentamente del amplio corredor que separa la Corte Superior del City Hall de Lawrence, entre las concurridas calles Common y Essex, ambas vías esenciales de lo que es el Centro de la Ciudad de Lawrence, MA.
Su movimiento lento y apacible reflejaban la tristeza incontenible de un funeral, plasmada en la agonía de rostros inertes y cabizbajos de la gente que pasaba ante el hilo de la tragedia inesperada, o de aquellos que acompañan la pérdida irreparable de un ser querido.

Los autores materiales del crimen ecológico cometido en el City Hall de Lawrence en el momento en que tomaban por sorpresa esta histórica plaza, mientras los autores intelectuales del hecho sonreían satisfechos desde las ventanas del 3er. Piso.
Los autores materiales del crimen ecológico cometido en el City Hall de Lawrence en el momento en que tomaban por sorpresa esta histórica plaza, mientras los autores intelectuales del hecho sonreían satisfechos desde las ventanas del 3er. Piso.

image
Aquel vehículo con placa oficial de apariencia impune y desafiante, arrastraba al través de los perfiles adoquinados de tan bello e histórico paisaje, una aviesa y mal oliente máquina trituradora de árboles dañinos y perversos que generalmente, y por la seguridad de los ciudadanos, alguna vez debieron ser cortados. Sin embargo, en esta ocasión, en el interior de este funesto vehículo oficial yacían los restos inmemoriales e inocentes del Arbol “Navideño del City Hall”. Un precioso ejemplar que con su verde follaje y su aroma sin igual adornaba aquel paisaje de corte victoriano.

image

Los autores materiales del crimen ecológico cometido en el City Hall de Lawrence en el momento en que tomaban por sorpresa esta histórica plaza, mientras los autores intelectuales del hecho sonreían satisfechos desde las ventanas del 3er. Piso.

Otro ser inocente que paga las errores de la mediocridad y el deterioro socio-político que vivimos. Era el funeral del árbol que con tanto amor y devoción plantara en esa concurrida plaza el bien recordado exalcalde de Lawrence, William Lantigua para muchos, y para otros tantos, el odiado y temido personaje cuyos recuerdos constituyen obstáculos para ambiciones desmedidas y ocultas.

El conductor enarbolaba altanero la bandera del triunfo que refleja la satisfacción del ego personal y la codicia política ante el dolor punzante infringido a las huestes enemigas. Quedaba atrás la escena de un crimen horrendo, abominable y por demás sin sentido, no contra William Lantigua, o aquellos que añoramos su gran obra de gobierno, sino contra la misma Madre Naturaleza.

image

En aquel instante de confusión y desconcierto solo alcanzaron a escucharse en la distancia los alaridos insólitos de lamentaciones infantiles e impotentes. Había muerto un hijo querido del pueblo. Alguien cuya existencia cortada a destiempo, supo juguetear alegremente con la brisa del otoño, mientras contemplaba el ingenioso corretear de los niños en la presencia de Santa y el mágico embrujo de la época que impregnada de música decoraba el ambiente. Sin este hermano entre nosotros, el tiempo de paz y tranquilidad que representan el nacimiento del niño Jesús, será muy diferente.

image

Sobre un escritorio cualquiera del City Hall de Lawrence descansa esta ramita de la víctima inocente como único recuerdo de lo que quedó de este árbol cuyos planes de celebración de la Navidad se desvanecen lentamente, mientras aumenta el descontento del pueblo ante este hecho bochornoso e inexplicable.

La triste noticia corría como pólvora. Se transmitía de boca en boca ante la mirada incrédula del pueblo que ansiosamente esperaba. Había desaparecido para siempre el árbol Navideño del City Hall. Había muerto de repente aquel árbol que evitó los gastos innecesarios y el ahorró del dinero del pueblo en las celebraciones de la Navidad. Por fortuna, no tuve que ser testigo de tan lúgubre escena.
Recuerdo que Lantigua sentía una especial devoción por este pino perfumado y sonriente. Cada día antes de entrar a su oficina del tercer piso del City Hall, que hoy ocupa el alcalde Dan Rivera, se detenía a contemplar el verdor y la belleza sin igual de este que llamaba “Su árbol” Siempre que hablaba de sus grandes logros como alcalde nunca dejaba de mencionar su arbolito navideño.

Lo contaba siempre entre los grandes logros de su gobierno municipal de cuatro años. Willy, como cariñosamente le llamamos sus amigos, amó este árbol navideño con el mismo fervor y cariño con que ama su pueblo y su ciudad.
Sé que la muerte imprevista de este árbol, de este hermano, de este ser especial, de este hijo del pueblo que llegó a convertirse en un verdadero símbolo de paz y unidad de los latinos en Lawrence, nos golpeará profundamente a todos, sobre todo aquellos que vemos a Lawrence como nuestro hogar.

El árbol de Lantigua, como muchos le conocieron, estaba en pleno crecimiento y gozaba de buena salud, como lo demuestra esta foto cadavérica de su tronco cercenado por la envidia.

El árbol de Lantigua, como muchos le conocieron, estaba en pleno crecimiento y gozaba de buena salud, como lo demuestra esta foto cadavérica de su tronco cercenado por la envidia.

Sobre un escritorio cualquiera del City Hall de Lawrence yace esta ramita de la víctima inocente como único recuerdo de lo que quedo de árbol cuyos planes de celebración de la Navidad se desvanecen lentamente, mientras aumenta el descontento del pueblo ante este hecho bochornoso a inexplicable.

Deseo de todo corazón que el acólito (lambón, soplón, cachanchán), que le calentó el oído al alcalde Rivera sobre esta sublime historia de amor de Lantigua, su devoción y desvelos por este árbol navideño, pueda conciliar el sueño. Ojalá que nunca sienta en su corazón el peso de la culpa por su complicidad en este crimen pasional.
Ojalá que el alcalde Rivera nunca se arrepienta de haber ordenado la muerte de este justo. Ojalá que no lo haya movido el odio, los celos, la venganza o la intolerancia política, en su afán por borrar de las paredes del City Hall todo resto o vestigio que recuerde el fantasma de Lantigua. Ojalá que el alcalde Rivera no haya sido movido por los impulsos descontrolados que han caracterizados sus acciones en sus dos años como nuestro alcalde.
Noviembre 6 del 2015, será una fecha que quedará marcada para siempre en el recuerdo de aquellos, que como usted amigo lector, se hace ajeno, o más bien se niega a entender que en el mundo exista tanta maldad. Que descanse en paz el árbol de la Navidad del City Hall de Lawrence.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: