Lawrence, Una Ciudad Profundamente Dividida por la Percepción


José Alfonso García
para el periodico Rumbo 4/15/2012.
La negatividad y los prejuicios contra la comunidad latina en los medios de comunicación han hecho de LAWRENCE dos ciudades muy distintas.
Al hablar de división en Lawrence unos años atrás, nos llegaba a la mente el Río Merrimack que divide la ciudad físicamente en Lawrence del Norte y Lawrence del Sur. Pero de un tiempo a esta parte, con el cruel, despiadado e injusto bombardeo de toda clase de negatividad contra el pueblo hispano de Lawrence por los grupos opuestos a la primera administración hispana de la región de Nueva Inglaterra y específicamente, los constantes ataques al Alcalde William Lantigua a través de los medios de comunicación, han hecho de Lawrence dos ciudades distintas y diametralmente opuestas entre sí; al menos en la percepción de la realidad y en los métodos y propósitos de gobierno para echar a andar este gigante dormido. 

La primera ciudad, la nombraremos Lawrence A:  

Esta ciudad, por ejemplo, es la que han llamado con desdén e irrespeto “La Ciudad

de los Condenados” o “La ciudad más olvidada de Dios en los EE.UU.” Esta
Ciudad de Lawrence es como una selva maldita habitada por mamíferos salvajes,
idiotas y analfabetos, de origen dominicano y puertorriqueño, que han invadido estas
tierras arbitrariamente para vivir de la caridad pública. Este infierno terrenal, donde no existen la ley y el orden, es como una zona de guerra desolada donde la maldad y el crimen están fuera de control. Este Lawrence ficticio y vulgar es una ciudad plagada por la
corrupción, el desorden y el engaño. Pero sinembargo, una ciudad de Lawrence muy distinta al lugar donde vivimos y totalmente divorciada de la verdad; donde antiguos residentes que
una vez abandonaron su terruño querido, ahora claman por la intervención del estado
para “salvar la ciudad” que consideran su patrimonio particular y el despliegue
inmediato de la Guardia Nacional para pacificarla. 
 
La segunda ciudad la llamaremos Lawrence B:  
 
Esta es una ciudad real, verdadera; la que con mucho orgullo bautizamos como, “La
Gran Ciudad de Lawrence”. La ciudad de la esperanza y de los sueños. La ciudad
de los inmigrantes hambrientos de futuro. Un Lawrence poblado en su mayoría por
hombres y mujeres honestos y trabajadores que simbolizan con mucho respeto las
razones históricas que dieron origen a la fundación de esta gran ciudad en 1845.
Hombres y mujeres comprometidos con la promesa de alcanzar honradamente la meta
del sueño americano. Humildes padres de familias que, aunque necesiten dos y hasta
tres trabajos para poder pagar la renta y proveer el sustento de su familia, sienten
orgullo de ser lawrencianos. Lawrence es una ciudad en la que
nuestras familias caminan por las calles libremente y sin temores, seguros y felices,
sin miedo a ser cazados en cualquier momento por un francotirador que apunta
con su rifle AK-47. (Esa es la impresión que tiene la gente fuera de Lawrence afectados
por la negatividad). 
 
Por fortuna, esta ciudad horrible y tenebrosa, Lawrence, la ciudad de los
condenados, sólo existe en el interior de las mentes putrefactas y perversas de
algunas personas que aunque viven en ciudades vecinas, siguen atados a intereses
económicos en nuestra ciudad. Estos desplazados voluntarios (nadie los obligó
a refugiarse a otras ciudades) parecen estar gravemente enfermos alimentando su espíritu
con el contenido infame de torrentes de prejuicios raciales en exagerados reportajes
de noticias del Eagle Tribune, la revista Boston Magazine o los blogeros cobardes e
irresponsables que se esconden como ratas detrás de varios seudónimos para esparcir
sus excrementos literarios en el Internet y tratar de ensuciar la reputación de la gente
honesta y trabajadora de este pueblo. Estos grupos de renegados,
auspiciadores de la negatividad rampante contra todo lo que huela a Latino, se niegan
a aceptar que Lawrence ha cambiado. Se resisten a entender que la comunidad
hispana que parecen aborrecer, llegó para quedarse y ya constituye el 73.8% de la
población total de Lawrence. Ellos siguen negándose a aceptar, como la amarga
realidad, que más de 24,000 personas de esa población latina somos votantes registrados
con la capacidad, el derecho y el deseo de gobernarnos a nosotros mismos

One comment

  1. Tati Alcantara · · Reply

    Como siempre muy buen reportaje Jose Alfonso, vuelvo y digo nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Lawrence es una gran familia viviendo en un pueblo chico. Vengan a vivir a Miami donde no hay libertad de expresion. Aqui el que dice que admira o ama a Fidel lo crucifican. Y pobre de ti si te pones una gorra del Che. En Lawrence todavia podemos hablar de lo que nos salga del forro. Adelante Lawrence ni un paso atras.

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